martes, 10 de marzo de 2015

Madonna: Rebel Heart


La artista ya lo ha desmentido, pero tras escuchar Rebel Heart (en el disco hay mil y un guiños a su extensísima y exitosísima carrera) y tras la odisea que ha supuesto que el mismo llegara a buen puerto (retrasos y más retrasos; nuevos colaboradores que se unían a la fiesta cuando se pensaba que ésta ya estaba finalizando; la publicación, en diciembre y a toda prisa, de los 6 primeros temas después de que varias demos se filtraran; canciones que cambiaban radicalmente de estilo de su versión demo a su versión definitiva; la repugnante decisión de varias emisoras, como Radio 1, que no quieren pinchar sus nuevos temas por pertenecer a una artista de más de 40 años) casi parece que estemos ante el disco de despedida de la ambición rubia. Madonna, como ya he dicho, lo ha negado rotundamente.



Y es una suerte. Porque con Rebel Heart se confirma que, a pesar de lo muy cuesta arriba que se le ha debido hacer esta nueva publicación (todo lo sucedido desde que anunciara que estaba trabajando en un nuevo disco hasta que éste ha visto la luz daría para un libro de anécdotas y sucesos; anécdotas y sucesos que han traído a la cantante de cabeza y que la han llevado a mostrar su enfado en Instagram en más de una ocasión), Madonna está en plena forma. No me cuesta afirmar que estamos ante su mejor disco desde el excelente Confessions on a Dance Floor. Y eso que servidor es de los que opina que ni Hard Candy (al que le achaco tres grandes males: contener una de las peores canciones de toda su discografía, Spanish Lesson, su terrible portada y la mala remasterización de Voices, el tema que cerraba el disco) ni MDNA (sus buenas canciones, como I’m Addicted, Love Spent o Masterpiece, quedaban sepultadas por un tracklist a todas luces excesivo y en el que se daba prioridad a temas más vulgares y aparentemente comerciales; su obsesión por autodenominarse girl en varios de los cortes tampoco ayudaba mucho) eran tan horrendos como algunos (sobre todos sus detractores) se han empeñado en señalar.


Pero hablemos de Rebel Heart (el disco). Hablemos de lo mucho que me ha sorprendido (para bien) que el grueso de sus temas sean baladas (en HeartBreakCity, por ejemplo, escuchamos cómo la Madonna más vulnerable nos narra su pesar tras su última ruptura amorosa; Wash All Over Me pasó de ser, en su versión demo, una astracanada rutinaria y cuasi vulgar a un baladón de primera; la aparentemente sencilla Ghosttown se ha convertido, desde la primera escucha, en una de mis favoritas del álbum; Messiah, por su parte, se descubre como una de las más elegantes) y, sobre todo, medios tiempos (atención a la celebradísima Joan of Arc). Miedo me daba, sobre todo tras saber que en el mismo colaboraban Avicci y Diplo, que estuviésemos ante una especie de versión hiperbakala de MDNA. Es todo un alivio comprobar que no es así. Como también es todo un alivio ver oír que algunos de los cortes más “moviditos” son tan vibrantes como Iconic, toda una bizarrada electro-dance que cuenta con las colaboraciones de Chance The Rapper y… ¡Mike Tysson! Pero para bizarros algunos de los temas más sexuales: en S.E.X. enumera todo tipo de prácticas sexuales, mientras que en Holy Water, tema co-escrito por Natalia Kills, habla sobre los parabienes del cunnilingus. Y es que un disco de Madonna sin temas polémicos/provocativos no sería un disco de Madonna, ¿no?



También llama mucho la atención, como ya he comentado al principio, la gran cantidad de guiños a la carrera de la artista y a algunos de sus temas más míticos. Living for Love, el corte que sirve de presentación, recuerda ligeramente, aunque sólo sea por el uso del coro góspel, a Like a Prayer; Holy Water usa un sample de Vogue; algunas frases de la mítica Justify My Love suenan en Best Night; en Veni Vidi Vici no sólo habla de algunos de sus grandes éxitos, sino que también suenan unas trompetas interpretando Holiday, uno de sus grandes clásicos. Sin embargo, no todo es positivo: la demo de Rebel Heart (la canción) que se filtró el año pasado, y que estaba producida por Avicci, es algo superior (casi hasta me atrevería a decir que es su mejor canción desde Hung Up) a la versión definitiva que sirve como cierre de la versión deluxe del disco. Habrá quien siga criticando a la autora de tantos y tantos himnos, pero es de justicia indicar que ha vuelto a publicar un disco excelente. Otro más que se une a la colección. Y sí, Bitch I’m Madonna es uno de los grandes guilty pleasures del año.

Lo mejor: La espera ha valido la pena, es su mejor disco en años. Que mantenga cierta coherencia sonora a pesar de que en sus distintos cortes aparezcan ritmos “westernianos” (Devil Pray), semi-reggaes (Unapologetic Bitch) o electrovanguardistas (Bitch I’m Madonna, Iconic).

Lo peor: Demasiadas ediciones distintas (una edición standard de 14 temas; una deluxe con 19; una super deluxe con 23 + 2 remixes). Eso y que en la edición super deluxe se incluyan dos innecesarios remixes de Living for Love en lugar de apostar por demos que no han llegado a ver la luz. Además, algunos países cuentan con sus propias ediciones (eso sí, no me pena mucho que la muy irregular Autotune Baby sólo haya aparecido en Alemania). Tampoco es de mi agrado la olvidable colaboración del rapero Nas en Veni Vidi Vici.

Puntuación: 7,5/10.

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