domingo, 27 de mayo de 2018

27 vestidos

Título original: 27 Dresses. Año: 2008. País: Estados Unidos. Género: Comedia, Romance. Directora: Anne Fletcher. Guionista: Aline Brosh McKenna. Intérpretes: Katherine Heigl, Edward Burns, James Marsden, Malin Akerman, Melora Hardin, Judy Greer, Brian Kerwin, Krysten Ritter.

27 vestidos es una aceptable comedia romántica realizada a mayor gloria de Katherine Heigl, de plena actualidad, al menos por aquel entonces, gracias a su papel en la teleserie Anatomía de Grey (Grey’s Anatomy). Aquí interpreta a Jane: adicta a las bodas, romántica empedernida y enamorada en secreto de su jefe, George (Edward Burns). Una joven cuyo mundo se viene abajo cuando su hermana menor (Malin Akerman) comienza una relación con el susodicho George; relación que pronto desemboca en compromiso matrimonial.


27 vestidos en una película sin personalidad (la misma comienza, de manera más o menos divertida, con Jane participando en dos bodas de manera simultánea para desembocar, a partir de ahí, en otra comedia pre-fabricada a base de gags no demasiados inspirados y sí repletos de clichés); una película que toma prestadas ideas de distintas (mil y una) comedias románticas. Es más, incluso parece aspirar a convertirse en una nueva versión (muchísimo menos inspirada) de la divertida (y mordaz) La boda de mi mejor amigo (My Best Friend’s Wedding), momentos musicales incluidos. Cuesta creer que la guionista sea la misma que adaptó El diablo viste de Prada (The Devil Wears Prada) o que más recientemente haya creado y guionizado (junto a la protagonista de la misma, Rachel Bloom) la teleserie Crazy Ex-Girlfriend.

 
Pero el guión no es lo único que cojea en esta cinta. Tampoco están a la altura actores tan estáticos como Edward Burns u otros tan poco carismáticos como buena parte de los secundarios (menos mal que Krysten Ritter logró redimirse gracias a su papel protagonista en la serie Jessica Jones, donde interpreta a la muy peculiar superheroína del título). Poco importa que sus interpretaciones (las de la mayoría de los actores implicados) sean de lo más correctas (aunque algo es algo). Al menos tenemos como cabeza de cartel a una actriz, Heigl, que se maneja con comodidad (y comicidad) en el (sub)género. Su buen hacer logra que una película tan sosa como la que ocupa se nos haga (al menos a mí se me hizo) algo más llevadera, menos cuesta arriba.

Lo mejor: Katherine Heigl.

Lo peor: Un guión de lo más acomodaticio (es como el Frankenstein de las comedias románticas) y que Heigl, quizá por esa fama de difícil que la ha acompañado en los últimos tiempos (o puede que por haberse ganado poderosas enemistades tras criticar, a veces con bastante tino, todo sea dicho de paso, a algunos guionistas con los que ha trabajado), no haya logrado hacerse un hueco en Hollywood como reina de la comedia romántica (sobre todo si tenemos en cuenta sus dotes para el género, mayores que los de buena parte de sus competidoras).

Puntuación: 5/10.

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