miércoles, 6 de junio de 2018

Pose (Episodio Piloto)

Título original: Pose. Año: 2018. País: Estados Unidos. Género: Drama. Director: Ryan Murphy. Guionistas: Ryan Murphy, Brad Falchuk y Steve Canals. Intérpretes: Mj Rodriguez, Indya Moore, Evan Peters, Ryan Jamaal Swain, Billy Porter, Dominique Jackson, Kate Mara, James Van Der Beek, Charlayne Woodard, Angelica Ross, Hailie Sahar, Clark Jackson, Roslyn Ruff, Deidre Goodwin.

Pose, la nueva serie del prolífico Ryan Murphy (American Horror Story, American Crime Story), se presenta como su trabajo más reivindicativo (“voy a donar el 100% de mis beneficios de la nueva serie Pose de FX a organizaciones de caridad trans y LGBTQ”, aseguraba el propio Murphy), con permiso de la superlativa The Normal Heart. Y es así gracias a su muy inclusivo reparto (se ha hecho hincapié, durante la promoción, en el hecho de que cerca del 95% de los actores pertenezcan al colectivo LGBT; el equipo técnico también está compuesto, en gran medida, por gente perteneciente a alguna minoría) y también, claro, a su historia.

 
Ambientada en el Nueva York de la década de los 80 (en 1987, según nos indica al inicio del capítulo), Pose nos narra cómo distintos grupos de marginados (pertenecientes al colectivo LGBT) encuentran un refugio en distintas “Casas” (especie de casas, valga la redundancia, de acogida en las que se refugian de un mundo que les estigmatiza, teme y/o sataniza; en este primer capítulo conoceremos dos de ellas: la “Casa de la Abundancia” y la “Casa de Evangelista”, llamada así por Linda Evangelista), lideradas, cada una de ellas, por un figura conocida como “Madre” (generalmente una mujer transgénero) y unidas por una competición (conocida como ball culture) en la que los participantes han de exhibir sus mejores, y más vistosos, atuendos atendiendo a un tema muy concreto (y en los que la música y el baile también tienen su hueco). De entre los marginados destacan cuatro nombres, los de Blanca (Mj Rodriguez), quien sueña con fundar su propia “Casa”, Angel (Indya Moore), que se gana la vida prostituyéndose (y que se presenta, al menos de momento, como mi personaje favorito), Damon (Ryan Jamaal Swain), un joven al que le gusta bailar y que ha sido expulsado de su hogar tras confirmar a su autoritario padre (Clark Jackson) que es gay, y Electra (Dominique Jackson), “Madre” de la “Casa de la Abundancia”. En el otro extremo nos encontramos a un aspirante a yuppie, llamado Stan (Evan Peters, visto en la ya nombrada antología American Horror Story), a su novia (Kate Mara) y a su nuevo jefe, un James Van Der Beek recuperado para la pequeña pantalla tras haber dado vida a Dawson en la teleserie juvenil Dawson crece (Dawson’s Creek) y tras haber formado parte, más recientemente, de la fallida CSI: Cyber. Angel y Stan serán los personajes que sirvan de nexo de unión a ambos, y tan decididamente opuestos, “mundos”.

 
Hay que celebrar que las series opten, cada vez con más asiduidad, por incluir en sus historias a personajes pertenecientes a distintas minorías. Es algo a lo que Murphy ya nos ha acostumbrado y que aquí lo lleva hasta el más necesario de los extremos (ya no hablamos de uno o dos personajes secundarios dentro de una trama dominada por algún que otro varón blanco heterosexual, sino de toda una historia que gira en torno a todo un abanico de diversidad, tanto de género como de orientación sexual; también parece, al menos por lo visto en este primer capítulo, que se quiere hacer hincapié en temas como la violencia y/o discriminación que sufren determinados colectivos, las enfermedades de transmisión sexual o distintos conflictos de identidad). Pose se presenta como una serie a celebrar, pero también tiene algunos contras que conviene señalar, como el hecho de que algunos personajes, al menos en esta primera toma de contacto (primera pero extensísima; casi extenuante, ya que su duración se extiende  hasta los 80 minutos, lo cual perjudica muy mucho su ritmo; sí, he de reconocer que su digestión se me hizo innecesariamente pesada), se nos muestren un tanto obvios (James Van Der Beek) o casi prescindibles (el de Kate Mara, por ejemplo). Aunque todavía es demasiado pronto como para atreverme a realizar semejantes aseveraciones (recordemos que éste es el primero de los 8 capítulos que compondrán la temporada). Lo que sí tengo claro es que Murphy ha vuelto a anotarse un nuevo tanto. ¡Y ya van unos cuantos!

Lo mejor: Que sea una serie tan inclusiva, los temas que trata, la banda sonora (así como todas y cada una de las referencias a la cultura pop que tiene a bien incluir) y su vistosidad (¡cómo no destacarla si es, de seguro, una de sus más llamativas virtudes!). Y sí, también el numerito de baile que se marca Damon al son de I Wanna Dance with Somebody, de Whitney Houston.

Lo peor: Cómo van desarrollándose algunas tramas (de manera terriblemente atropellada) y su nula sutileza a la hora de presentarnos a los personajes.

Puntuación: 6,5/10.

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