Título original: Maspalomas. Año: 2025. País: España. Género: Drama. Directores: José Mari Goenaga y Aitor Arregi. Guionista: José Mari Goenaga. Intérpretes: José Ramón Soroiz, Nagore Aranburu, Kandido Uranga, Zorion Eguileor, Kepa Errasti, Itziar Aizpuru.
Sinceramente, ¡ya era
hora! Ya era hora de que una película abordara el tema de esta
Maspalomas: la vida de una persona gay en la tercera edad.
Porque lo cierto es que las, pocas, películas que nos han ido
mostrando las distintas realidades del mundo gay se han centrado
básicamente en la problemática del VIH o en el autodescubrimiento,
pero pocas, o casi nulas, veces se han mostrado otras realidades o se
ha ido más allá. Nuestro protagonista aquí es Vicente (un inmenso
José Ramón Soroiz), quien vive en Maspalomas pero ha de lidiar con
el regreso a otra realidad: a su euskadi natal, y a ser ingresado en
una residencia, tras sufrir un problema de salud y, con ello, a
regresar al armario del que tanto le costó salir... También a
reencontrarse con una hija (una Nagore Aranburu a la que últimamente
hemos visto en todos lados y que siempre lo borda) a la que abandonó
hace muchos años.
Y ya no es sólo que Maspalomas me parezca que ofrece una visión distinta y necesaria, es que, además de por su guión, la película brilla en otro apartado tan importante como el interpretativo: como decía antes, Nagore Aranburu siempre está bien (este año ganó el Goya, en la categoría de mejor actriz de reparto, por su papel en Los domingos, pero bien podría haber sido nominada o premiada por su labor aquí), José Ramón Soroiz nos brinda la que puede ser su mejor actuación (y con un personaje nada complaciente o fácil) y Kandido Uranga (nominada al Goya a mejor actor de reparto) funciona como perfecta réplica a nuestro protagonista. Introducirse en Maspalomas no es el camino más sencillo, pero el recorrido termina siendo tan necesario como satisfactorio por todas sus virtudes, que no son precisamente pocas.
Lo mejor:
Su historia (el tema central es el de la pertenencia y los miedos,
pero también se habla aquí de problemas familiares e incluso de
hallar amistades en lugares bien inesperados) y la interpretación de
José Ramón Soroiz.
Lo peor: Unos
primeros minutos que, aunque necesarios para situarnos, me consta que
para determinado público no son los más cómodos de ver.
Puntuación: 7/10.

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