viernes, 7 de agosto de 2026

Euphoria (Temporada 3)

Título original: Euphoria. Año: 2026 (Temporada 3 de Euphoria). País: Estados Unidos. Género: Drama, Intriga. Creador: Sam Levinson. Intérpretes: Zendaya, Sydney Sweeney, Alexa Demie, Adewale Akinnuoye, Jacob Elordi, Colman Domingo, Maude Apatow, Hunter Schafer, Martha Kelly, Chloe Cherry, Toby Wallace, Priscila Delgado, Rosalía, Eric Dane, Alanna Ubach, Sharon Stone, Marshawn Lynch, Sam Trammell, Anna Van Patten, Darrel Britt-Gibson, Nika King.

 
Esos planos imposibles, la narración atropellada, el brilli-brilli y, sobre todo, ¡ese desenlace (lo digo ya, uno de los mejores finales de temporada de la historia de la televisión)! Vamos, que me fue imposible no engancharme a la primera temporada de Euphoria. Tres años después (el ritmo de la televisión actual no lo entiendo; vale sí, al menos nos dieron dos especiales entre las temporadas uno y dos) llegaba su segunda temporada y se iniciaba con un capítulo muy Tarantino (pero Tarantino en plan bien, no como lo que hemos visto en esta tercera temporada, ya lo digo), se centraba en demasía en el personaje (y en los pechos) de Sydney Sweeney (por aquel entonces no me molestaba tanto, además la actuación de la actriz elevaba el nivel) y, además, nos ofrecía un capítulo absolutamente memorable en el que Zendaya brillaba como nunca (el quinto de dicha temporada). Ahora, y tras una agonía de cuatro años en la que nos ha dejado Angus Cloud (por sobredosis accidental), quien se supone iba a ser uno de los personajes más relevantes aquí, y Zendaya, Jacob Elordi (lo siento, no entiendo su nominación al Oscar por Frankenstein, si no lo digo, reviento) y Sydney Sweeney acumulan proyectos cinematográficos, llega una tercera temporada tan esperada como divisoria (yo era de los que la quería pero, una vez vista, no me hubiese importado que el mucho más redondo desenlace de la segunda temporada hubiese sido el último). Pero centrémonos...
  

Y es que esta tercera temporada me ha molestado bastante. Me ha gustado pero me ha molestado más. Me ha molestado la poca o nula cancha que se ha dado a buena parte de los personajes (lo de Maude Apatow me ha jodido menos; que hayan reduciendo a la nada al personaje de Hunter Schafer me parece que merece pena de cárcel), que sea imposible reconocer a ninguno de ellos (¿pero cómo puede pasar el personaje de Elordi de ser un tipo celoso, maltratador y agresivo a ser semejante calzonazos?), que las apariciones de Sweeney y su uso de Onlyfans sea de lo más reprobable/bochornoso (verla hacer de bebé sexualizado o de perrito sexy fue terrible; ¡esos pechos enormes en primer plano destrozando ventanas!) o que el músico Labrinth acabase (¡sorpresa!) tan sumamente mal con Levinson que decidiese retirar su trabajo aquí y ello se note para muy mal (el mítico Hans Zimmer tomó su lugar pero se siente tan fuera de lugar que me saca de quicio). Esta temporada tampoco ha brillado por la interpretaciones: vale, Schafer y, sobre todo, Apatow y Demie no brillan precisamente en ese apartado; Elordi ha estado en piloto automático todo el tiempo; Zendaya está más que correcta pero a años luz de lo visto anteriormente; y Sweeney sobreactuadísima. Lo de Rosalía prácticamente imitando a La Veneno es otro tema. Ha sido una actriz española, Priscila Delgado, la que, con su breve intervención, se ha robado los focos. No entiendo qué nos ha querido contar Levinson. ¿Que las drogas son malas y que la llegada del fentanilo lo ha llevado todo al extremo? No sé, no me funciona ni como extraño y desesperanzador homenaje al actor Angus Cloud.
 
Lo mejor: Su poderío visual. La temporada ha sido rodada en película cinematográfica (combinando formatos de 35 y 65 mm) en lugar de en digital y eso le da un toque de calidad inusitado.
 
Lo peor: Esto no ha sido Euphoria. Han reducido a la mínima expresión a personajes que han sido relevantes antes, la mayoría de los personajes no parecen los mismos, la mayoría de las tramas no me han interesado lo suficiente, el discurso final me ha puesto de mala leche (lo voy a decir antes de terminar: el último capítulo es mitad anuncio de coca-cola; mitad captación religiosa sin sentido con bien de gloss).
 
Puntuación: 6,5/10.

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