Título
original: North Shore. Años:
2004-2005 (1 Temporada). País: Estados Unidos. Género:
Drama. Creador:
Peter Elkoff. Intérpretes:
Brooke Burns, Kristoffer Polaha, Jason Momoa, Amanda Righetti,
Shannen Doherty, Corey Sevier, Jay Kenneth Johnson, James Remar.
La acción de North
Shore se sitúa en el Gran Hotel Waimea, un hotel de lujo
emplazado en Hawai, y, como todo buen culebrón, nos cuenta las
vivencias de empleados y propietarios, de sus desavenencias, amoríos,
traiciones y líos familiares. La historia comienza con la llegada de
Nicole (Brooke Burns, a la que posteriormente pudimos ver en la nada
sorprendentemente infame Titanic II), cuyo nuevo trabajo
consiste en ser relaciones públicas de dicho hotel, pero cuál será
su sorpresa al descubrir que Jason (Kristoffer Polaha, mono y soso),
un antiguo amor, también trabaja allí.
Lo más llamativo de
la serie, y lo que la diferencia de otras producciones similares, son
sus bellísimos paisajes y una fotografía que sabe sacar todo el
partido de ellos. El resto se debate entre historias más o menos
trilladas, diálogos previsibles y actuaciones algo menos que
memorables. Sirva, como ejemplo, el limitado registro que demuestra
Burns, mostrando siempre la misma cara, da igual que deba mostrar
alegría, tristeza o enfado. Ello se nota sobre todo cuando su
personaje se enfrenta al de Alexandra (Shannen Doherty, llamada a
última hora para tratar de reflotar un producto que ya estaba
prácticamente ahogado; algo como lo que logró Heather Locklear con
Melrose Place), su
hermanastra. James Remar era el rostro experimentado, mientras que
Jason Momoa apenas dejaba entrever lo que le depararía el futuro
debido a su imponente físico (
Aquaman).

Puede que uno de los
mayores problemas que tuvo North Shore fuese su incapacidad
para lograr hacerse un hueco en alguna franja de edad concreta. A lo
que me refiero es que las tramas resultan demasiado juveniles para el
público adulto, pero, por contra, los jóvenes no podían sentirse
identificados con unos personajes que pertenecían a otra generación.
Su precipitado final obligó a cerrar varias tramas pero también nos
ofreció uno de esos cliffhangers traumáticos y fascinantes,
de esos que sólo sabían ofrecernos los mejores culebrones.
Lo mejor: Su
bella fotografía y escenarios.
Lo peor: Era
un culebrón al uso que no supo encontrar su entidad. Es verdad,
tampoco tuvo tiempo.
Puntuación: 5,5/10.
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