domingo, 30 de agosto de 2026

North Shore (Serie TV)

Título original: North Shore. Años: 2004-2005 (1 Temporada). País: Estados Unidos. Género: Drama. Creador: Peter Elkoff. Intérpretes: Brooke Burns, Kristoffer Polaha, Jason Momoa, Amanda Righetti, Shannen Doherty, Corey Sevier, Jay Kenneth Johnson, James Remar.

 
La acción de North Shore se sitúa en el Gran Hotel Waimea, un hotel de lujo emplazado en Hawai, y, como todo buen culebrón, nos cuenta las vivencias de empleados y propietarios, de sus desavenencias, amoríos, traiciones y líos familiares. La historia comienza con la llegada de Nicole (Brooke Burns, a la que posteriormente pudimos ver en la nada sorprendentemente infame Titanic II), cuyo nuevo trabajo consiste en ser relaciones públicas de dicho hotel, pero cuál será su sorpresa al descubrir que Jason (Kristoffer Polaha, mono y soso), un antiguo amor, también trabaja allí.
 
 
Lo más llamativo de la serie, y lo que la diferencia de otras producciones similares, son sus bellísimos paisajes y una fotografía que sabe sacar todo el partido de ellos. El resto se debate entre historias más o menos trilladas, diálogos previsibles y actuaciones algo menos que memorables. Sirva, como ejemplo, el limitado registro que demuestra Burns, mostrando siempre la misma cara, da igual que deba mostrar alegría, tristeza o enfado. Ello se nota sobre todo cuando su personaje se enfrenta al de Alexandra (Shannen Doherty, llamada a última hora para tratar de reflotar un producto que ya estaba prácticamente ahogado; algo como lo que logró Heather Locklear con Melrose Place), su hermanastra. James Remar era el rostro experimentado, mientras que Jason Momoa apenas dejaba entrever lo que le depararía el futuro debido a su imponente físico (Aquaman).

Puede que uno de los mayores problemas que tuvo North Shore fuese su incapacidad para lograr hacerse un hueco en alguna franja de edad concreta. A lo que me refiero es que las tramas resultan demasiado juveniles para el público adulto, pero, por contra, los jóvenes no podían sentirse identificados con unos personajes que pertenecían a otra generación. Su precipitado final obligó a cerrar varias tramas pero también nos ofreció uno de esos cliffhangers traumáticos y fascinantes, de esos que sólo sabían ofrecernos los mejores culebrones.

 
Lo mejor: Su bella fotografía y escenarios.
 
Lo peor: Era un culebrón al uso que no supo encontrar su entidad. Es verdad, tampoco tuvo tiempo.
 
Puntuación: 5,5/10.

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