Ana Fernández-Villaverde, también
conocida como La bien querida, se abraza definitivamente a la electrónica en su
cuarto larga duración. Además estamos ante su trabajo más ambicioso (la
producción es tan detallista como exquisita y las letras gozan de estribillos
pegadizos sin dejar de lado la complejidad). Su edición en vinilo se divide
(como el título del disco) en tres partes: premeditación,
nocturnidad (el más oscuro de los tres, como la propia Ana se empeñaba en
repetir tras su reciente concierto en Zaragoza; y eso a pesar de incluir uno de
los temas más bonitos de esta estupenda etapa: Encadenados) y alevosía.
