Ray of Light se publicaba un 27 de febrero de 1998. A mi pueblo (aunque a la gente no le guste que lo llame pueblo) no llegó hasta el día siguiente (sic); no me importó, yo cumplía 18 años y, aunque en aquel momento no lo sabía, ese disco se iba a convertir en una de mis grandes obsesiones, quizá en mi (auto)regalo más relevante. También era relevante para la carrera de su autora, quien se había alejado de la escena pop para encarnar a Eva Perón en la película dirigida por Alan Parker, realizador de largometrajes tan importante como, por ejemplo, El expreso de medianoche (Midnight Express). Por dicha película, titulada Evita, se hizo con el Globo de Oro (en la categoría de mejor actriz de comedia o musical), mientras que dicho trabajo obtuvo, entre otros reconocimientos, el Oscar a mejor canción original, You Must Love Me (no, Madonna ni siquiera fue nominada por su trabajo interpretativo; ¡para una vez que actúa con convicción, ****!). De hecho, no publicaba material nuevo desde aquel lejano, y a reivindicar, Bedtime Stories; una suerte de álbum RnB que se movía entre lo comercial (el tema producido y escrito junto a Babyface, Take a Bow, se convirtió en todo un mega éxito, manteniéndose durante 7 semanas en los más alto del Billboard Hot 100; es más, Babyface estuvo a punto de ser el encargado de producir, junto a Patrick Leonard, colaborador habitual de la artista, y William Orbit, músico, compositor y productor inglés, el disco que nos ocupa; pero, tras varias sesiones fallidas decidió dar un giro rotundo al asunto, desechando la colaboración del primero, dejando al segundo en un segundo, valga la redundancia, plano y formando un poderoso tándem con un Orbit en estado de gracia; lo demás, como suele decirse, es historia) y lo controvertido (todavía recuerdo haberme quedado de piedra pómez ante el videoclip del tema Human Nature, a la postre uno de lo más recordados del álbum).
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miércoles, 28 de febrero de 2018
Madonna: Ray of Light
Ray of Light se publicaba un 27 de febrero de 1998. A mi pueblo (aunque a la gente no le guste que lo llame pueblo) no llegó hasta el día siguiente (sic); no me importó, yo cumplía 18 años y, aunque en aquel momento no lo sabía, ese disco se iba a convertir en una de mis grandes obsesiones, quizá en mi (auto)regalo más relevante. También era relevante para la carrera de su autora, quien se había alejado de la escena pop para encarnar a Eva Perón en la película dirigida por Alan Parker, realizador de largometrajes tan importante como, por ejemplo, El expreso de medianoche (Midnight Express). Por dicha película, titulada Evita, se hizo con el Globo de Oro (en la categoría de mejor actriz de comedia o musical), mientras que dicho trabajo obtuvo, entre otros reconocimientos, el Oscar a mejor canción original, You Must Love Me (no, Madonna ni siquiera fue nominada por su trabajo interpretativo; ¡para una vez que actúa con convicción, ****!). De hecho, no publicaba material nuevo desde aquel lejano, y a reivindicar, Bedtime Stories; una suerte de álbum RnB que se movía entre lo comercial (el tema producido y escrito junto a Babyface, Take a Bow, se convirtió en todo un mega éxito, manteniéndose durante 7 semanas en los más alto del Billboard Hot 100; es más, Babyface estuvo a punto de ser el encargado de producir, junto a Patrick Leonard, colaborador habitual de la artista, y William Orbit, músico, compositor y productor inglés, el disco que nos ocupa; pero, tras varias sesiones fallidas decidió dar un giro rotundo al asunto, desechando la colaboración del primero, dejando al segundo en un segundo, valga la redundancia, plano y formando un poderoso tándem con un Orbit en estado de gracia; lo demás, como suele decirse, es historia) y lo controvertido (todavía recuerdo haberme quedado de piedra pómez ante el videoclip del tema Human Nature, a la postre uno de lo más recordados del álbum).
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