Título original: The Brutalist. Año: 2024. País: Estados Unidos. Género: Drama. Director: Brady Corbet. Guionistas: Brady Corbet y Mona Fastvold. Intérpretes: Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce, Joe Alwyn, Raffey Cassidy, Stacy Martin, Alesandro Nivola, Isaach de Bankole, Jeremy Wheeler, Jaymes Butler, Jonathan Hyde, Emma Laird, Peter Polycarpou.
Sobre
el papel, y sobre la pantalla, The
Brutalist
se presentaba como el título ideal para hacerse con los máximos
galardones de su temporada (Anora
se interpuso en su camino, pero no me voy a detener demasiado en ello
ahora), ya que estamos ante una de esas historias bigger
than life;
una película mastodóntica en intenciones (y no sólo porque dure
casi tres horas y media): nos narra la dura vida de un arquitecto de
renombre (Adrien Brody) que llega a Estados Unidos decidido a
reconstruir su vida lejos de la Europa de posguerra. Así, y a lo
largo de los años seremos testigos en primera persona de sus logros
y miserias... Y sí, prefiero no contar nada más.
Menuda
sorpresa fue, para servidor, descubrir que tras este trabajo se
encuentra un actor, visto, por ejemplo, en mi querida Mysterious
Skin
(me niego a llamarla Misteriosa obsesión), como Brady Corbet. Más
sorprende es comprobar que en el que es su tercer trabajo
cinematográfico se destapa como un director poderoso al que, desde
luego, no quiero perde la pista. Y es que esta The
Brutalist
rezuma aroma a cine clásico; a cine grandilocuente; a una de esas
historias gigantescas con las que el séptimo arte nos recompensa de
vez en cuando. No sé si esta The
Brutalist
acabará ocupando un puesto al ladode todas esas producciones
mastodónticas e inolvidables, a lo, salvando las distancias, Lo
que el viento se llevó
(Gone with the Wind), pero lo que sí tengo claro es que es un título
mayúsculo al que, salvo alguna decisión de guión que no termino de
ver, le debería haber ido mejor en las cuestionables entregas de
premios (ojo, aun así se llevó, entre otros, 3 Oscars, los
correspondientes a mejor actor, para Brody, claro, fotografía y
banda sonora; también fue galardonada en el festival de Venecia).
Lo mejor: Es
poderosa. Poderosa en lo narrativo; poderosa en lo visual (la
película no sólo luce increíble, sino que cada plano es una
maravilla); poderosa en lo interpretativo (con Brody a la cabeza).
Lo peor: Son
más de tres horas y media y, por muy interesante que sea lo que se
nos narra, se puede hacer, por momentos (poco, ojo), un tanto
agotadora.
Puntuación: 7,5/10.

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