lunes, 8 de junio de 2020

Anatomía de Grey (Temporada 16)

Título original: Grey’s Anatomy. Años: 2019-2020 (Temporada 16 de Anatomía de Grey). País: Estados Unidos. Género: Drama, Comedia, Romance. Creadora: Shonda Rhimes. Intérpretes: Ellen Pompeo, Justin Chambers, Chandra Wilson, James Pickens Jr., Kevin McKidd, Giacomo Gianniotti, Jesse Williams, Kim Raver, Caterina Scorsone, Kelly McCreary, Camilla Luddington, Debbie Allen, Gregg Germann, Chris Carmack, Jake Borelli, Alex Landi, Richard Flood, Jason George, Stefania Spampinato.

Esta decimosexta temporada, al igual que sucedió con otras muchas series este año, vio mermado su número de capítulos debido al Coronavirus. Consecuencia: no tuvimos un final dramático en el que, como así se dejó caer, uno de los protagonista se iba a despedir de la longeva serie (se desconoce si porque, como suele ser habitual en la misma, su personaje perdería la vida de forma terriblemente dramática). Pero que no cunda el pánico, porque, y cuidado que a partir de aquí pueden empezar a aparecer bien de SPOILERS, esta temporada cumplió con su correspondiente cupo de drama y, lo más importante, de marchas; marchas inesperadas.


Y es que la gran sorpresa de esta temporada, que se iniciaba, recordemos, con Meredith (sempiterna, ¡y yo que me alegro!, Ellen Pompeo), Richard (James Pickens) y Alex (Justin Chambers) habiendo sido despedidos del hospital en el que se centran las historias de la serie, venía de la mano de este último (personaje al que nunca he soportado y cuyo lavado de cara gradual, aunque incluso en su despedida se seguía presentando como un auténtico cretino, no me agradaba/convencía lo más mínimo), quien, tras varios capítulos ausentes y a través de distintas cartas, nos descuvbre que ha decidido quedarse a vivir con Izzie (no, Katherine Heigl no participa en el capítulo ni creo que fuese llamada para hacerlo; al menos agradezco al menos conocer qué fue de él) tras descubrir que ésta sigue viva (recordemos lo enferma que se presentaba en sus últimas apariciones) y que, además, dio a luz a dos hijos suyos (¡toma ya!). No es la única baja de la serie, ya que Nico (Alex Landi) también ha dejado, no sabemos si temporalmente o de manera definitiva, el Grey-Sloan Memorial Hospital. Por lo tanto, Jo (Camilla Luddington), a la que tampoco trago, y Schmitt (Jake Borelli) se quedan compuestos y sin pareja (tampoco es que se les vea rotos de dolor; ella todavía menos que él, y eso que la suya era una de las relaciones más estables de la serie). 

 
Esta decimosexta entrega también nos ha traído algún personaje nuevo, como Cormac Hayes (Richard Flood), quien (cual regalo mandado por Yang) parece llegar para competir por el amor de nuestra protagonista. Eso sí, ¡menuda adición tan insípida! Como insípidas se han vuelto buena parte de las relaciones, por mucho que hayan tenido a bien romper, de una vez por todas, con ese cuartero (quinteto, mejor dicho) romántico que tantas idas y venidas (ya un tanto cansinas) han protagonizado en los últimos años. Así, se centran por un lado en la pareja formada por Amelia (Caterina Scorsone) y He-Man Link (Chris Carmack) y, por otro, en el triángulo Owen (Kevin McKidd), Teddy (Kim Raver), Koracick (Gregg Germann). Si bien, dichas digievoluciones (que me interesan bien poco) quedan eclipsadas por lo que más han hecho los guionistas esta temporada: cargarse personajes. Y no porque los hayan matado (vale, alguno pudo haber caído en ese final que nunca pudo ser rodado), sino porque los han destrozado. Se han cargado a Teddy, convirtiéndola en una infiel constante (en el pasado, en un capítulo, el 19, terrible; también en el presente) y también a DeLuca (nota: es en otra serie de la casa, Estación 19 (Station 19), en la que se descubre que podría ser bipolar como su progenitor).

Lo mejor: Sigue siendo una serie tremendamente dinámica (no da respiro ni tregua al espectador), atrayente (como buen culebrón) y al día (en cuanto a temas sociales se refiere).

Lo peor: Su afán por cargarse a personajes. Lo que le han hecho a Teddy (Kim Raver), a la que ahora mismo es imposible defender, o, en menor medida (porque a saber por dónde van a tirar finalmente), al guapo DeLuca (Giacomo Gianniotti) no tiene perdón (ni nombre).

Puntuación: 6,5/10.

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