domingo, 21 de octubre de 2018

Jóvenes y brujas

Título original: The Craft. Año: 1996. País: Estados Unidos. Género: Terror, Fantasía. Director: Andrew Fleming. Guionistas: Andrew Fleming y Peter Filardi. Intérpretes: Robin Tunney, Fairuza Balk, Neve Campbell, Rachel True, Skeet Ulrich, Christine Taylor, Assumpta Serna, Breckin Meyer, Cliff De Young, Helen Shaver, Nathaniel Marston, Brenda Strong.

Scream reabrió la veda. El slasher juvenil regresó a nuestras vidas (¡y yo que me alegro!) gracias a ella. ¡Y lo hizo por la puerta grande! Pero poco antes (sólo unos cuantos meses) de que la película de Wes Craven se convirtiese en un megaéxito, otra cinta de terror juvenil llamaba la atención del personal. Me refiero, claro, a Jóvenes y brujas, la que nos ocupa, la que nos trae hasta aquí. Curiosidad: los protagonistas de la mencionada cinta de Craven fueron Neve Campbell, popular gracias a la teleserie Cinco en familia (Party of Five), de la que, por cierto, se prepara el consiguiente remake, y Skeet Ulrich, actor al que podemos ver en la serie juvenil de misterio Riverdale. Ambos dos también participan, con roles relevantes, en ésta.


Jóvenes y brujas es la típica película de venganza, pero con un toque fantástico (nuestras protagonistas, al fin y al cabo, y como deja bien claro el título, son brujas) y marcado carácter teen. Es decir, nada tiene que ver con películas estilo La violencia del sexo (I Spit on Your Grave) y sus múltiples remakes y secuelas bastardas. La trama comienza presentándonos a Sarah (Robin Tunney), quien se acaba de mudar, junto a su familia, a Los Ángeles. La joven pronto trabará amistad con tres compañeras de clase que son tratadas como auténticos “bichos raros” (todas ellas son amantes de las ciencias ocultas): Nancy (Fairuza Balk, quien llegó a regentar una tienda de productos esotéricos), que ejerce de líder, Rochelle (Rachel True, vista en la muy bizarra Nowhere, de Gregg Araki, o más recientemente en la segunda entrega de la delirante Sharknado, y dedicada, de un tiempo a esta parte ejerce, además de como actriz, de tarotista), y Bonnie (Neve Campbell, la heroína de la saga Scream), quien sufre un horrible problema en la piel. Juntas, y con el poder mágico que han obtenido, se dedicarán a cambiar sus vidas, pero también se enfrentarán a todos aquellos que les han hecho la vida imposible (mítica es cierta escena en la que la particular archienemiga de Rochelle, interpretada por Christine Taylor, va perdiendo su preciosa cabellera conforme se ducha).

 
Jóvenes y brujas es puro entretenimiento. Su casting funciona a la perfección (en especial su cuarteto protagonista; atención a la breve participación de la actriz española Assupta Serna, quien da vida a la propietaria de la tienda de productos de ocultismo a la que acuden nuestras protagonistas) y la historia nos ofrece todo lo que cabría esperar de una película juvenil de género así. Quizá en su falta de pretensiones, o en un desenlace que se antoja de lo más estirado, resida su gran pero; sin embargo, la película de Fleming (quien en los últimos años se ha dedicado a dirigir distintos capítulos para series como Younger o la terrible Insatiable) hará las delicias de todo buen aficionado al subgénero de terror brujeril más light y teen.

Lo mejor: Su cuarteto principal. En especial una desatadísima Fairuza Balk.

Lo peor: Un desenlace que se alarga en demasía y una trama que se pasa de loquísima conforme avanza (sin ser, ni una cosa ni la otra, algo excesivamente desdeñable).

Puntuación: 6/10.

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