martes, 6 de noviembre de 2018

Buried (Enterrado)

Titulo original: Buried. Año: 2010. País: España. Género: Intriga, Terror. Director: Rodrigo Cortés. Guionista: Chris Sparling. Intérpretes: Ryan Reynolds, José Luis García Pérez (sólo voz), Stephen Tobolowsky (sólo voz), Samantha Mathis (sólo voz).

Al segundo largometraje de Rodrigo Cortés le precede su fama (paso triunfal por el Festival de Sundance, excelentes críticas…), al mismo tiempo supone un gran cambio con respecto a su anterior película, Concursante (en la que destacaba su destreza componiendo planos imposibles, algo que aquí se mantiene en la medida de lo posible), así como un importante reto: crear tensión (y mantener el interés) con recursos más que limitados.


Y es que la acción tiene lugar, íntegramente, en el interior de un ataúd de madera. En él se encuentra Paul Conroy (Ryan Reynolds, Deadpool), quien ha sido asaltado en Iraq. Para lograr salir con vida deberá agudizar el ingenio, ayudándose de varios objetos a su alcance, entre ellos un mechero, un móvil o un bolígrafo.


Desvelar demasiado de una producción como Buried (aka Enterrado) es un error, ya que el factor sorpresa se presenta (cuasi) imprescindible para disfrutar al máximo de ella; además, es una película en la que todo parece estar estudiado al milímetro (la planificación sólo puede ser catalogada de excelente). También ayuda, y mucho, el fantástico trabajo de Reynolds, quien demuestra, gracias a este complicado papel (el actor debe permanecer en pantalla todo el tiempo, siempre en estado de máxima alerta y con los sentimientos a flor de piel),  que es algo más que un simple héroe de acción u otra cara bonita que sirve como reclamo para insulsas comedias románticas, estilo La proposición (The Proposal). El resultado final es francamente estimulante, tanto por lo atípico de la propuesta como por el dominio demostrado a la hora de mantener el tipo sin tener que recurrir a zafios efectismos (a pesar de algún momento ciertamente discutible, véase la tramposa llamada del abogado de la empresa para la que trabaja Conroy, lo cierto es que la película cuenta con un buen puñado de escenas memorables, entre ellas la que nos muestra cómo una serpiente se cuela en el ataúd o su helador clímax final).

Lo mejor: Cómo nos mantiene en tensión.

Lo peor: La irregular carrera de Cortés tras este largometraje. Ni Luces Rojas (Red Lights), película con reparto de campanillas, ni Blackwood (Down a Dark Hall), con Uma Thurman como cabeza de cartel, cumplieron con las (tampoco muchas en el caso de la segunda, seamos francos) expectativas.

Puntuación: 7/10.

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