viernes, 2 de julio de 2021

Lana Del Rey: Norman Fucking Rockwell!

Born to Die es el disco de Lana Del Rey al que más cariño le tengo; Ultraviolence se ha convertido quizá, y con permiso del ya mencionado Born to Die, en mi favorito (Brooklyn Baby era, hasta la llegada de las superlativas The Greatest y Venice Bitch, mi tema predilecto de entre los que pueblan su ya más que considerablemente amplia discografía); Norman Fucking Rockwell!, el que nos ocupa, me parece su trabajo más redondo. Y no sólo me lo parece a mí, la prestigiosa Pitchfork dijo, cuando le tocó reseñarlo, de Lana que era la mejor compositora americana viva. Es más, le otorgó un muy memorable 9,4. Nada mal, sobre todo si tenemos en cuenta la tibieza con la que recibieron a Born to Die (y eso a pesar del hype tras piezas como Video Games).
 
 
 
Y es que, como decía un poco más arriba, estamos ante el disco más redondo de Del Rey, lo cual, y sin querer sonar demasiado fan y que se me vea el plumero, es decir mucho. A canciones como The Greatest, a la que se puede catalogar de clásico instantáneo, la que da título al disco (y que lo inicia, ¡y de qué manera!) o la superior, en duración (9:37) y calidad, Venice Bitch, una suerte de torbellino psicodélico de primer orden, me remito. Pero es que ningún tema desmerece, ni siquiera la versión (Summertime, de George Gershwin) de turno (sí, Del Rey gusta de incluir alguna versión en todos sus largos), una Doin' Time que casi parece escrita para alguien como Lana. Y es que las letras siguen siendo pura Lana (al inicio de Norman Fucking Rockwell! me remito); unas letras que, a estas alturas, ya navegan con total naturalidad por el particular universo (glamour; coches rápidos; chicos malos; tristeza y/o melancolía en todas sus formas) de la artista. Del Rey se muestra más lúcida y certera que nunca, con proclamas directas y poderosas que elevan el resultado final sobremanera. “¿Qué podría pasarle a una chica que ya está herida? / ya estoy herida / si él es tan malo como dicen, supongo que entonces estoy maldecida”, señala en Happiness Is a Butterfly; “Hay cosas que quiero decirte, pero simplemente te dejaré ir”, en Cinnamon Girl.
 
  
 
Producido por la propia Del Rey y Jack Antonoff (Taylor Swift, Lorde), Norman Fucking Rockwell! cuenta también con la contribución de nombres como los de Rick Nowels (FKA Twigs, Foxes, Stevie Nicks), Andrew Watt (Post Malone) o Zach Dawes (The Last Shadow Puppets), pero manteniendo siempre el inconfundible sello de Del Rey (las letras son puro Del Rey). “No me preguntes si soy feliz / sabes que no lo soy, pero en el mejor de los casos puedo decir que no estoy triste / porque la esperanza es algo peligroso para una mujer como yo”, indica en el track final del disco, Hope Is a Dangerous Thing for a Woman Like Me to Have – but I Have It. Una canción/poema que funciona como desenlace lánguido (melódicamente hablando; incluye, por cierto, una referencia a la poetisa Sylvia Plath) y poderoso (en su discurso) que resume muy bien a una Lana que ya no puede estar más asentada (dicho como algo positivo y no como algo vago, claro), ni su discurso puede ser más propio y reconocible (dicho también como algo positivo).

Lo mejor: Brilla como un todo y contiene algunas de las piezas más memorables de la carrera de Del Rey (lo siento, no .me voy a cansar de alabar temas como The Greatest, Mariners Apartment Complex, primer adelanto del disco, y tema que funcionaba como portazo para con algunas de las declaraciones más polémicas/llamativas de la artista, o Venice Bitch).

Lo peor: La portada. La más feísta de todas. Como curiosidad, señalar que la misma fue realizada por su hermana y que el chico que aparece en ella es Duke Nicholson, nieto del mítico Jack Nicholson.

Puntuación: 9/10.

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