Título original: Everyone Says I Love You. Año: 1996. País: Estados Unidos. Género:
Comedia, Romance, Musical. Director: Woody Allen. Guionista: Woody Allen. Intérpretes:
Woody Allen, Goldie Hawn, Drew Barrymore, Julia Roberts, Alan Alda, Edward
Norton, Tim Roth, Lukas Haas, Natalie Portman, Gaby Hoffmann, Natasha Lyonne, Billy
Crudup.
No soy de los piensan que Woody
Allen es un genio y por lo tanto todos y cada uno de sus trabajos son
maravillosos (eso sí, que quede claro que el cineasta neoyorquino me parece un
guionista formidable y un director de lo más solvente). Tampoco soy muy
aficionado a los musicales (y el que nos ocupa me ha encantado). Todos dicen I Love You es una comedia
musical pasada por el peculiar tamiz de Allen. Y, como ya he dejado caer,
también uno de sus trabajos que mejor sabor de boca me han dejado.
El director nos cuenta más o menos lo mismo de siempre: las neurosis de un grupo de personajes, en este caso una familia, alrededor de temas universales como el amor. La peculiaridad es que entre charla y charla se suceden distintos números musicales tan descacharrantes como disfuncionales.
Todos dicen I Love You destaca por contar con un reparto de campanillas, unos diálogos chispeantes y, sobre todo, un encanto a prueba de bombas. Eso sí, que nadie se deje engañar por su dulce e inocente envoltorio, ya que la película se dedica a lanzar pullas políticas (tanto a los republicanos como a la clase alta progresista) de lo más jocosas. Como curiosidad final señalar que Drew Barrymore fue la única del reparto que se negó a cantar (“no canto ni en la ducha”, justificó la actriz), por lo que tuvo que ser doblada en sus escenas musicales.
El director nos cuenta más o menos lo mismo de siempre: las neurosis de un grupo de personajes, en este caso una familia, alrededor de temas universales como el amor. La peculiaridad es que entre charla y charla se suceden distintos números musicales tan descacharrantes como disfuncionales.
Todos dicen I Love You destaca por contar con un reparto de campanillas, unos diálogos chispeantes y, sobre todo, un encanto a prueba de bombas. Eso sí, que nadie se deje engañar por su dulce e inocente envoltorio, ya que la película se dedica a lanzar pullas políticas (tanto a los republicanos como a la clase alta progresista) de lo más jocosas. Como curiosidad final señalar que Drew Barrymore fue la única del reparto que se negó a cantar (“no canto ni en la ducha”, justificó la actriz), por lo que tuvo que ser doblada en sus escenas musicales.
Lo mejor: El momento más ocurrente (y mi favorito junto al
bailecito que se marcan el director y Goldie Hawn) tiene lugar al descubrirse
que la reciente afición del personaje de Lukas Haas por el partido republicano
estaba causada por... ¡un coágulo en una arteria que impedía que su cerebro
recibiese el suficiente oxígeno!
Lo peor: Que la participación de Liv Tyler se quedase en la sala de
montaje.
Puntuación: 8/10.
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