martes, 24 de abril de 2018

Red State

Título original: Red State. Año: 2011. País: Estados Unidos. Género: Intriga, Terror. Director: Kevin Smith. Guionista: Kevin Smith. Intérpretes: Michael Parks, Michael Angarano, Kerry Bishe, Nicholas Braun, Kyle Gallner, John Goodman, Melissa Leo, Kevin Pollak, Stephen Root, Matt Jones, Cooper Thornton, Kevin Alejandro, Marc Blucas, Ralph Garman, James Parks, Betty Aberlin, Jennifer Schwalbach Smith. 

Este trabajo supuso, sobre todo para los que somos seguidores de Kevin Smith (yo, desde que lo descubrí gracias a la divertidísima Mallrats, no he faltado a la cita con ninguna de sus películas), un cambio de rumbo tan estimulante y necesario (reconozcámoslo: el director no podía estar más encasillado) como aterrador. Estimulante porque venía a demostrar que Smith era capaz de salir de su zona de confort (la comedia grosera pero sentimental), demostrando de paso a sus detractores que podía dar mucho más de sí; aterrador porque uno no sabía qué se podía encontrar tras semejante cambio radical. 


Además, para adentrarse en esta película no hacía falta haberse visto (o conocer) los anteriores trabajos de Smith, algo imprescindible si se quería disfrutar al máximo de, por ejemplo, la muy paródica Jay y Bob el silencioso contraatacan (Jay and Silent Bob Strike Back), pero sí (aunque no sea ni muchísimo menos imprescindible) que nos sonara el nombre de Fred Phelps (líder ultrareligioso famoso por interrumpir funerales de militares fallecidos en Iraq, por sus comentarios antisemitas y por su odio visceral hacia los homosexuales), ya que Michael Parks (esplendido en cada una de sus intervenciones) da vida a un personaje inspirado en tan repugnante ser. La historia, por cierto, se centra en cómo tres jóvenes, Travis (Michael Angarano), Billy-Ray (Nicholas Braun) y Jarod (Kyle Gallner), atraídos por un anuncio que promete sexo en grupo, acaban en manos de una secta liderada por Parks. Secta que tratará de “¿purificar?” su lujuria con métodos tan poco ortodoxos como cabría esperar en una cinta de terror/intriga de estas características (la cual se hizo, en el Festival de Sitges, con dos importantes galardones, los correspondientes a mejor película y mejor actor, otorgado, como no podía ser de otro modo, a Parks, quien a partir de entonces, y casi hasta sus últimos días, pasaría a engrosar la larga lista de actores fetiches del bueno de Smith).


Pero Smith, al igual que hiciera Tarantino (quien, por cierto, es fan declarado de este trabajo) en Malditos bastardos (Inglourious Basterds), sólo se inspira en sucesos y personajes reales para construir un thriller (con ramalazos propios del cine de terror) a medio camino entre la crítica social y el cine de acción. Thriller al que le perdono que no siempre acierte (el montaje se presenta precipitado y descontrolado, el primer discurso que se marca el personaje de Parks resulta, a pesar de su interés, un poco pesado,  y el nudo argumental se alarga en demasía), porque son tantas sus virtudes (la labor de los actores, a destacar la participación de los siempre solventes John Goodman y Melissa Leo; la clara mejora, en labores de dirección, de Smith; las sorprendentes muertes de algunos personajes), y tan grande la alegría que produce comprobar que el creador de Clerks es capaz de cambiar de registro, que todo lo demás (casi) hasta me da igual. Red State (cuya distribución, al menos en Estados Unidos, corrió a cargo del propio Kevin, quien se hizo, por tan sólo 20 dólares, con los derechos en una cómica puja orquestada por él y con el productor Jonathan Gordon ejerciendo de maestro de ceremonias; dicho experimento dio como resultado una limitadísima gira de presentación, conocida como Red State Tour, por distintos cines del país y en la que Smith, todo un showman, se encargada de presentar su propia creación) dista mucho de la perfección (ni siquiera la catalogaría de notable), pero supuso un refrescante, necesario y casi edificante giro en la carrera de un director al que servidor sigue (a pesar de todo) reverenciando muy mucho. Para mí: más que suficiente.

Lo mejor: Que Smith lograra (medio) reinventarse.

Lo peor: Algún que otro bache argumental y un trabajo de montaje un tanto deficiente.

Puntuación: 6/10.

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