Título original: I Am Legend. Año:
2007. País: Estados Unidos. Género: Acción, Terror, Ciencia-Ficción.
Director: Francis Lawrence. Guionistas: Akiva Goldsman y Mark
Protosevich (adaptando la novela de Richard Matheson). Intérpretes:
Will Smith, Alice Braga, April Grace, Dash Mihok, Salli Richardson-Whitfield,
Paradox Pollack, Charlie Tahan, Willow Smith, Darrell Foster, Emma Thompson
(sin acreditar).
Primero fue Vincent
Price, en El último hombre sobre la
Tierra (The Last Man on Earth), después le llegó el turno a Charlton Heston,
en El último hombre… vivo (The Omega
Man), y ahora (bueno, en realidad hace ya unos años) es Will Smith quien se
pone en la piel de un hombre que ha sobrevivido a un terrible virus que ha
transformado al resto de la humanidad en una especie de zombis-vampiro
hipervitaminados y mortíferos. La película, por cierto, se basa en una novela
de ciencia-ficción escrita por Richard Matheson, experto en el género. Su libro, El hombre menguante (The Shrinking
Man), dio lugar a la famosa película de 1957, mientras que otra de sus obras
literarias, la terrorífica La casa
infernal (Hell House), impactó al mismísimo Stephen King. Matheson, además,
también trabajó como guionista para la famosa serie de episodios (todos ellos
englobados dentro del género: terror, ciencia-ficción…) La dimensión desconocida (The Twilight Zone); la clásica, la de los
años 50 y 60.
Pero volvamos a la versión que nos atañe, la protagonizada por Smith (en un
papel que a punto estuvo de interpretar, o al menos eso se dijo durante años en
Hollywood, Arnold Schwarzenegger a las órdenes de Ridley Scott; los de Nicolas
Cage, Mel Gibson, Kurt Russell, Tom Cruise, Michael Douglas o Daniel Day-Lewis
también fueron algunos de los muchos nombres que sonaron, en uno u otro
momento, como posibles candidatos para dar vida al héroe de la historia; apuntar,
como enésima curiosidad, que Guillermo del Toro estuvo muy cerca de hacerse
cargo de la dirección, pero finalmente se decidió por filmar la continuación de
su Hellboy), no precisamente uno de mis
actores predilectos, todo sea dicho de paso. Pero, claro, servidor había oído
hablar maravillas de esta nueva adaptación (también sabía que le había ido muy
bien en taquilla, recaudando, a nivel mundial, más de 585 millones de dólares; aunque
eso me importaba algo menos) y ello me animó a verla. Dirige, por cierto,
Francis Lawrence, director de Constantine,
cinta en la que Keanu Reeves regresaba de la muerte con el don de reconocer a
los ángeles y demonios que pueblan la tierra bajo apariencia humana, y de las
entregas 2,
3
y 4
de Los Juegos del hambre (The Hunger
Games).
Soy leyenda, que es el trabajo de Lawrence del que hoy hablamos, no me entusiasmó la primera vez que la vi. Es más, casi hasta me medio decepcionó (¿a santo de qué había recibido tantas críticas positivas?). Sin embargo, y tras haberla vuelto a visionar tiempo después, y sin tanto prejuicio (perdonen si no me maravillaba la idea de un remake de un remake y con Smith casi de único protagonista, con permiso de la encantadora perra, toda una “roba-planos”, que lo acompaña en todo momento), he acabado disfrutándola (con reparos, pero disfrutándola al fin y al cabo). Sí, es cierto que tiene cosas muy mejorables (empezando por los insufribles monólogos de Smith y continuando por el diseño de los infectados, más propios de una producción de terror cualquiera), pero también algunas otras realmente buenas (cómo Lawrence planifica las escenas de acción y/o tensión para mantenernos pegados a la pantalla durante varios momentos clave; que se rodara en Nueva York, y no en cualquier estudio sin chicha ni gracia; la compañera de cuatro patas de nuestro protagonista…). Soy leyenda, o más bien su trama, parte de una premisa interesante, pero no la desarrolla como es debido. Y ése es su gran talón de Aquiles. Como divertimento de acción (es decir, como blockbuster veraniego) y suspense (para todos los públicos) funciona, pero va perdiendo fuelle conforme avanza la historia; hasta que, para más inri, ésta desemboca en un clímax final a todas luces insatisfactorio (casi risible, diría yo). Acércate a Soy leyenda a sabiendas de que te vas a encontrar con un mero divertimento de acción y terror post-apocalíptico. De lo contrario es más que probable que acabes un tanto decepcionado. Como yo mi primera vez.
Lo mejor: Algunas de sus escenas
de suspense y también, por qué no decirlo, la perra co-protagonista (mucho más
carismática que el bueno de Will).
Lo peor: Los mon(g)ólogos de
Smith, los flashbacks (innecesarios,
repetitivos y, a veces, hasta anticlimáticos) y el desenlace.
Puntuación: 5/10.
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